El problema del regalo gourmet es que la mayoría de la gente compra una canasta genérica llena de relleno: mucha paja, poco producto y nada memorable.
Un regalo bueno de comida tiene dos o tres cosas, todas de verdad usables, y cuenta una historia: hecho a mano, en lotes pequeños, en Costa Rica. Eso último es lo que se comenta cuando lo abren.