Qué es un tomate deshidratado en aceite
Deshidratar un tomate no es secarlo y ya: es sacarle el agua despacio hasta que lo que queda sea puro sabor concentrado. Un tomate fresco es más del 90% agua. Cuando esa agua se va, el azúcar natural y el ácido se quedan, y el resultado es algo mucho más intenso y más dulce que el tomate del que salió. Por eso un frasco pequeño rinde tanto.
Después van conservados en aceite de oliva, y ahí pasan dos cosas. La primera es que se ablandan, así que no hay que hidratarlos: se comen directo del frasco. La segunda es que el aceite se lleva parte del sabor del tomate, del ajo y de las hierbas. Ese aceite no se bota nunca: sirve para saltear, para aliñar una ensalada o para mojar pan.
En Costa Rica se les dice de varias formas —tomate seco, tomate deshidratado, tomate en aceite— y son lo mismo. Lo que sí cambia entre marcas es de dónde viene el tomate y cuánto aceite de relleno lleva el frasco. Nosotros los hacemos en Alajuela, en lotes pequeños, y sin colorantes ni preservantes artificiales. Por eso hay que refrigerarlos después de abrir, y por eso también se acaban cuando se acaba el lote.
También se le conoce como tomate seco, tomates secos, tomate deshidratado en aceite, tomate en aceite de oliva, tomate confitado o sun-dried tomato. Es el mismo producto.