Por qué asar un chile morrón le cambia el sabor
Asar un chile morrón hasta que la piel se quema y se desprende hace dos cosas. La primera es que concentra el azúcar natural del chile, y ahí es donde aparece esa dulzura que el morrón crudo no tiene. La segunda es que el fuego le deja un dejo ahumado que ninguna otra técnica logra.
También cambia la textura por completo. El morrón crudo es crujiente y un poco áspero; el asado y pelado queda sedoso, casi como carne. Esa textura es la razón por la que funciona tan bien en una tabla o en un sándwich, donde un vegetal crudo se sentiría fuera de lugar.
No pica nada —el chile morrón, o chile dulce, no tiene capsaicina apreciable— así que entra en cualquier mesa. Con queso Turrialba fresco es de las mejores combinaciones simples que hay en el país: el dulzor ahumado del chile contra la acidez láctea del queso, con un pan decente y nada más.
También se le conoce como pimiento asado, pimiento morrón asado, chile dulce asado, pimientos en conserva o roasted pepper. Es el mismo producto.