El chimichurri nació como salsa de parrilla argentina y en Costa Rica se quedó encasillado ahí: sale del refrigerador cuando hay asado y vuelve a entrar hasta el siguiente. Es un desperdicio.

Es una emulsión de hierbas, ajo, vinagre y aceite de oliva. Eso es exactamente lo que hace funcionar a un aliño, a una marinada y a media docena de preparaciones que no tienen nada que ver con la parrilla.