Una salsa dulce que también va con salado
La mora costarricense es más ácida que la mora de otros lados, y eso acá juega a favor. Una salsa de fruta demasiado dulce empalaga y solo sirve para postre; con la acidez de la mora de altura la salsa se sostiene sola y puede entrar en un plato salado sin volverlo un dulce.
Ahí está lo que mucha gente no espera: esta salsa funciona con carnes. Con cerdo especialmente, y con pato, con pollo horneado y con quesos maduros o azules. Es el mismo principio de la salsa de arándano con el pavo: la fruta ácida corta la grasa y limpia el paladar entre bocado y bocado.
Y claro, también hace lo obvio: sobre helado, sobre panqueques, sobre cheesecake, con yogur o con pan. Es la más versátil entre dulce y salado de toda la línea, y la que más sorprende a quien la prueba por primera vez en una tabla de quesos.
También se le conoce como salsa de frutos rojos, salsa agridulce de mora, mermelada de mora artesanal o blackberry sauce. Es el mismo producto.