Por qué la piña y el habanero funcionan juntos
El azúcar y el ácido de la piña hacen dos cosas con el picante del habanero. Primero lo redondean: el golpe llega más tarde y se va más rápido, así que no domina el plato. Segundo lo alargan: el sabor afrutado del habanero se junta con el de la piña y se amplifica, en vez de quedar tapado por el ardor.
Por eso esta es la salsa que convence a quien dice que no come picante. No es que pique poco —lleva habanero de verdad— es que pica de otra forma, con algo dulce por delante que da tiempo de disfrutar el sabor antes del calor.
Con qué va mejor: pescado, camarón, cerdo y pollo. Con marisco especialmente, porque la acidez cumple el mismo papel que el limón. Es la que más se pide en las provincias costeras, y tiene sentido: en Guanacaste y Puntarenas es la que se va con el ceviche y con el pescado entero.
También se le conoce como salsa de piña picante, salsa agridulce picante, hot sauce de piña o salsa tropical picante. Es el mismo producto.