Respuesta corta: el pesto se come con pasta, pero también con pizza, pollo al horno, papas, pan tostado, sándwiches, huevos, sopas y ensaladas. Siempre se agrega fuera del fuego, sobre la comida caliente.

El error más común con el pesto es echarlo a la olla. El calor directo separa el aceite, oscurece la albahaca y mata el aroma, que es justamente por lo que se paga un pesto bueno.

La regla es simple: el pesto entra siempre con el fuego apagado. A partir de ahí, todo lo demás es fácil.